ASCURA
LA PAREJA:

RELACIONES DE PAREJA
Todas nuestras acciones tienen que estar encaminadas a lo que conocemos por DESAPEGO: dar lo mejor que llevas dentro sin esperar nada a cambio, porque desde el momento que esperas algo, estás condicionando tu vida.
Ese dar y esperar es un hábito que cuesta mucho cambiar, ya que es lo que llevamos haciendo desde tiempos inmemorables.
Sólo el desapego, la sencillez y la humildad pueden ayudarnos a solucionar problemas de celos, de posesividad o dominio sobre el otro en las relaciones de pareja.
Tu pareja es libre, debes comprenderlo así, no es de tu propiedad, no es una posesión. A menudo usamos giros y frases que delatan ese afán de propiedad: mi marido, mi mujer, mis hijos... como si habláramos de un coche o una casa.
Todas las personas necesitamos mantener íntegra nuestra intimidad.
Tu pareja necesita un espacio dónde crecer y desarrollarse plenamente, para que cuando salga de ahí, tenga las energías renovadas y venga a ti con ilusión y con ganas. Si la pareja está permanentemente controlada, cercada, difícilmente ocurrirá esto. Muy al contrario, de ahí surgirán la monotonía, la falta de respeto y el fin del amor.
LOS CELOS
Tu pareja no te pertenece, y mostrar celos, no sólo es poco evolutivo, sino que  pone de manifiesto la propia inseguridad personal. Nada va a cambiar las cosas, ni mucho menos tus celos, si tu pareja ha decidido emprender otro camino. Los celos son miedo a perder algo que consideramos de nuestra propiedad.
EL EGO
Lo espiritual surge cuando somos capaces de darnos cuenta de que no somos el ego.
El ego es una máscara que todos, sin excepción, llevamos puesta para desenvolvernos en esta sociedad y defendernos en el mundo. Una de las muchas patologías del ego es la llamada "IDEAS FIJAS". Mucha gente que la padece, vive obsesionada en un "rulo o parloteo mental" que les desgasta incesantemente. Esto es un problema grave. Lo más fácil para el ser humano, porque le evita luchas en su interior, porque le aporta paz y sosiego, es el FLUIS.
Fluir es dejarse llevar por las cosas, no aceptar ni rechazar nada y mucho menos JUZGAR.
Nadie tiene el suficiente conocimiento para juzgar si algo es bueno o malo; eso es sólo soberbia e ignorancia.
EGO CONTRA EGO
Decimos que las relaciones son difíciles, sin darnos cuenta de que en realidad, los difíciles somos nosotros mismos. Nuestros egos y nuestras mentes son realmente intratables.
Lo cierto es que todo lo que echamos de menos en una relación es aquello que no hemos dado antes.
La mayoría de relaciones se establecen entre ego y ego. Esa clase de relaciones sólo contemplan el cuerpo del otro y como mucho su personalidad, pero no al ser humano que hay detrás. Apenas se perciben en la pareja alguna cualidad, y sí, una larga lista de defectos. Con esta perspectiva, las personas buscan personas que cumplan sus exigencias. Exigen que sus relaciones les hagan felices y esa es precisamente la raíz del problema.
Renuncian a ser felices por sí mismas; prefieren poner en manos de la otra persona todas sus expectativas de futura felicidad; con la siguiente salvedad: si las cumplen, van a quererle; pero si no las cumplen, primero intentarán cambiarle y si no lo consiguen , le odiarán por no hacerlo.
Hay que reconocer al ser espiritual que hay en el otro y no meramente que sea un cómplice de nuestros sueños de amor que son cualquier locura menos amor incondicional.
EL FALSO AMOR ROMÁNTICO
El romanticismo y el amor romántico no tienen nada que ver con el amor incondicional. El romanticismo es necesidad y la necesidad es la falta de amor y eso crea mucho sufrimiento. El amor romántico se basa en que el amor se halla en la otra persona y en lo que puede ofrecer. Al no encontrarlo en sí mismo, trata de conseguirse afuera, como si de una conquista se tratara.
El amor se convierte en una posesión y la relación en un acuerdo de pura conveniencia. Parece que para que uno lo consiga el otro debe perderlo.
Es el eterno juego de GANAR - PERDER.
El supuesto amor lleva a la frustración y por desgracia, a muchas personas, a la tumba. No es el amor lo que falla, son nuestros planes irreales sobre lo que queremos que sea. Por lo general proyectamos en los demás todo nuestro dolor no resuelto con la esperanza de así nos libraremos de él. Sacamos allá fuera lo que aquí dentro empieza a ser intolerable. Siempre es la misma vieja historia: la falta de amor y la necesidad de amor.
Toda relación es un encuentro con uno mismo reflejado en el espejo del otro y cada vez que alguien descubre que ya no le gusta lo que ve, cambia de espejo, sin entender que lo que hay realmente que cambiar es lo que se pone delante de ese espejo.
EL MIEDO
Una relación inconsciente se centra en el miedo y el miedo significa ausencia total de amor. El miedo a la soledad y al vacío interior hace que muchas personas tengan la ingenua idea de completarse, emparejándose pensando que juntos estarán completos. Tal vez esas personas han unido sus cuerpos bajo un mismo techo, pero sus almas se hallan a millones de años luz de distancia, conviviendo con simples tratos que sólo afectan a lo superficial.

Sólo existe una elección y esta consiste en elegir entre el AMOR y el TEMOR

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